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amigo experimentado, gozosamente aceptado, conduce a la acción y a la gloria. En
los siguientes cantos, Atenea, de la cual procede siempre  en el sentir de Homero
la inspiración divina para las acciones afortunadas, aparece a su vez en la figura de
otro amigo, Mentor, y acompaña a Telémaco en su viaje a Pilos y Esparta. Esta
invención procede, evidentemente, de la costumbre según la cual los jóvenes de la
nobleza preeminente iban acompañados en sus viajes de un ayo o mayordomo.
Mentor sigue con ojo vigilante todos los pasos de su protegido y le ayuda, en todo
momento, con sus consejos y sus advertencias. Le instruye sobre (43) las formas de
una conducta social adecuada siempre que se siente íntimamente inseguro en
situaciones nuevas y difíciles. Le enseña cómo debe dirigirse a los preeminentes y
ancianos señores Néstor y Menelao y cómo debe formularles su ruego para estar
seguro del éxito. La bella relación de Telémaco con Mentor, cuyo nombre ha servido
desde el Telémaco de Fénelon para designar al viejo amigo protector, maestro y guía,
se funda en el desarrollo del motivo pedagógico41 que domina toda la "Telemaquia" y
que todavía ahora hemos de considerar con la mayor atención. Parece claro que no
era sólo la intención del poeta mostrarnos unas cuantas escenas de los medios
cortesanos. El alma de esta encantadora narración humana es el problema, que con
clara conciencia plantea el poeta, de convertir al hijo de Odiseo en un hombre
superior, apto para realizar acciones juiciosas y coronadas por el éxito. Nadie puede
leer el poema sin tener la impresión de un propósito pedagógico deliberado y
consciente, aunque muchas partes no muestren traza alguna de él. Esta impresión
deriva del hecho de que, paralelamente a la acción exterior de Telémaco, se desarrolla
el aspecto universal y aun prototípico de los sucesos íntimos y espirituales que
constituyen su propio y auténtico fin.
Un problema decisivo se suscita al análisis crítico del nacimiento de la Odisea.
¿Fue la "Telemaquia" un poema originariamente independiente o se halló, desde un
principio, incluido en la epopeya tal como lo hallamos hoy? Incluso si alguna vez ha
habido un poema consagrado a Telémaco, sólo es posible llegar a la plena
comprensión de esta parte de la Odisea a la luz de los intereses de una época que
pudiera sentir como actual la situación de aquel joven y compartir con vigor sus
problemas pedagógicos, constituida de tal modo que pudiera dar libre curso a la
elaboración de aquellas ideas. De otra parte, el nacimiento de Telémaco, la situación
de su patria y los nombres de sus padres no ofrecían un núcleo suficiente de hechos
41
15 E. SCHWARTZ, Die Odyssee (Munich, 1924), p. 253, nos refiere de manera muy expresiva el
elemento pedagógico en la "Telemaquia".
43
concretos a la fantasía creadora. Pero el motivo tiene su propia lógica y el poeta lo
desarrolla de acuerdo con ella. En el conjunto de la Odisea constituye una bella
invención compuesta de dos partes separadas: Odiseo, alejado y retenido en la isla de
la amorosa ninfa, rodeada por el mar, y su hijo inactivo, esperándole en el hogar
abandonado. Ambos se ponen al mismo tiempo en movimiento para reunirse al fin y
asistir al retorno del héroe. El medio que pinta el poeta es la sede del noble caballero.
Al comienzo, Telémaco es un joven desamparado ante la inclemencia de los
pretendientes de su madre. Contempla resignado la conducta insolente de éstos sin la
energía necesaria para tomar una decisión que acabe con ella. Suave, dócil e inhábil,
no es capaz de desmentir su ingénita distinción ante los verdugos de su casa, ni
mucho menos de mantener enérgicamente sus derechos. Este joven pasivo, amable,
sensible, doliente y sin (44) esperanza, hubiera sido un aliado inútil para la lucha ruda
y decisiva y para la venganza de Odiseo, a su retorno al hogar, y éste hubiera debido
oponerse a los pretendientes sin ayuda alguna. Atenea lo convierte en el compañero
de lucha, valeroso, decidido y osado.
Contra la afirmación de una consciente formación pedagógica de la figura de
Telémaco, en los cuatro primeros cantos de la Odisea, se ha objetado que la poesía
griega no ofrece representación alguna del desarrollo de un carácter.42 Ciertamente no
es la Odisea una novela pedagógica moderna, y el cambio en el carácter de Telémaco
no puede ser considerado como un desarrollo en el sentido actual. En aquel tiempo
sólo podía ser explicado como obra de la inspiración divina. Pero la inspiración no
ocurre, como es frecuente en la epopeya, de un modo puramente mecánico, mediante
el mandato de un dios o simplemente en sueños. No actúa como un influjo mágico,
sino como instrumento natural de la gracia divina, que ejerce un influjo consciente [ Pobierz całość w formacie PDF ]

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